jueves, 13 de noviembre de 2008

Niusflás: Las nuevas papeleras con “funcionalidades” de Gallardón imponen su ley

Iba a salir a la calle pero en el portal de casa me he encontrado un espectáculo tremendo.

- “¡Qué hace! ¡No sea loco y cierre esa puerta!”

Entonces reparé en las personas que se encontraban en el portal. El que me hablaba era mi vecino de piso, un señor mayor muy agradable. Me habló con un ligero tembleque:



- “¡Nos acaban de instalar una papelera nueva de las del alcalde en la esquina!”

- “Si, bueno, una de esas tan caras y con tantas ‘funcionalidades’ nuevas. Algo he oído.”

- “¡Funcionalidades, mis huevos!” chilló el buen hombre. “Se me ha caído un papel al suelo y de repente oigo detrás de mí una voz como las de las máquinas de tabaco que me dice: ‘Ciudadano, acaba usted de infringir la ordenanza municipal de limpieza, le ruego recoja inmediatamente el objeto infractor y lo deposite en mi interior INMEDIATAMENTE’. Total, que voy, recojo el papel, lo tiro dentro y me responde: ‘Gracias por su colaboración, ciudadano. Se ha hecho usted acreedor a una sanción de 100€’ y ha salido impreso un boletín de multa.”

- “¿Qué la papelera le ha puesto una multa de 100€?”

- “Jé, y yo he salido con bien. Ande, Dª Eulalia, cuéntele su caso.”

En ese momento me fijé en que la pobre Dª Eulalia, sostenía entre sus brazos a su chihuaha. El pobre animal estaba tan tieso que parecía disecado. Dª Eulalia reaccionó y empezó a hipar mientras me relataba su experiencia:

- Iba paseando a mi pobre Fufi, y, en fin, -hip- hizo una caquita, una cagarrutina de nada –hip- y no me quedaban caca-bolsas –hip- y entonces esa papelera horrible dijo algo sobre infracción de sanidad canina y empezó a contar –hip-

- “¿A contar?”

- Si, como con los cohetes, hacia atrás –hip- y entonces…” y Dª Eulalia no pudo continuar porque se hundió en sollozos. Mi vecino me lo aclaró:

- Que por lo visto, al llegar la cuenta a cero, le ha soltado una descarga o algo, y le ha dejado frito al perro.

- “¡¿Cóoomoo?! No, hombre no, eso no puede ser…”

- Créaselo.” Sonó una voz temblona a mi espalda. Me di la vuelta y me encontré a uno de los chicos del vecino del 2º. Cómo la mayoría de los jóvenes de hoy, con su chupa molona, su piercing, …y, joder, que peinado más raro. Tenía una franja pelada, mejor dicho, chamuscada en el centro de la cabeza.

- Voy tan tranquilo fumando un pito, tiro la colilla y la jodía máquina empieza a decirme nosequé de que el fumar es un hábito contrario a la salú púbica…

- Si, la salud pública.” Vaya con el intelectual fruto de la ESO, pensé para mí.

- Eso, y va y me dice que vaya recogiendo la colilla del suelo. Yo voy y passo de todo, claro…

- Claro.”

- Y cuando estoy a su altura, le doy una toba con el tacón, así como un toque de espuela de Zidane…

Le miré a los pies y el muy animal llevaba unas botas con punteras y tacones reforzados en chapa que deberían estar tipificadas como arma de guerra.

- O sea que al pasar al lado de la papelera le diste una patada.

- Si, eso, y va la muyhijadeputa y me lanza un rayo como la espada de Obigüán, que si no me llego a agachar me revienta el tarro. Rollo estargüars total, tío. Mira como me ha dejado el pelo. ¡Menuda cabrona de papelera! Pero yo esta noche con la ayuda de los colegas la reviento…

- Pues te deseo mucha suerte. Y a usted Dª Eulalia la acompaño en el sentimiento. Ya me queda claro lo de las papeleras con funcionalidades de alta tecnología que decía el mamonazo del alcalde.

Y en vista del panorama, renuncié a mi paseo y me subí para casa, no fuera a ser que en un despiste, la papelera gallardonita me chamuscara el culo con su funcionalidad láser.


1 comentario: